De
todas las cosas que pensé que era o sería, de todo lo que esperé en
algún momento de otros y de mí, sólo puedo decir, con conocimiento de
causa, que he sido un soñador. Así he podido comprender también, que
aquellos realmente nunca aprenden. Que después de un sueño siempre habrá
otro, y que sin importar la realidad a la que despierte, siempre será
un sueño dentro de un sueño. Ésta enfermedad no tiene cura, ni muerte ni
vida, es un estado. Es una condición. Es una perdición. Y una
salvación.














